La Quiaca fue testigo de una escena cargada de emoción en el Día del Profesor. Balbina Tejerina, docente querida por generaciones de quiaqueños, decidió devolver un gesto que días atrás había conmovido a toda la comunidad: la visita que el intendente Dante Velazquez, acompañado de la banda municipal, le realizó en su domicilio para homenajearla en su día.

Con 86 años y movilidad reducida, Balbina sorprendió al jefe comunal con su presencia en el edificio municipal. No llevó reclamos ni pedidos; tan solo deseaba expresar su gratitud con un abrazo sincero. Al enterarse de su llegada, el intendente no dudó en bajar las escaleras y recibirla en la entrada, donde se produjo un encuentro breve pero profundo, cargado de simbolismo y humanidad.

“Quería agradecerte de corazón la gentileza de haber ido a mi casa. Para mí fue un honor ese gesto tan lindo”, expresó la profesora con lucidez y ternura, destacando la calidad humana que sintió en aquel homenaje. Velazquez, emocionado, le respondió con humildad: “El honor fue mío poder haber compartido un ratito con usted. Sepa que tengo un cariño y un aprecio muy grande”.

Ese abrazo, sencillo en apariencia, reflejó mucho más que un saludo protocolar: mostró cómo la gratitud, la memoria y los afectos pueden traspasar las fronteras de la política. En el corazón de La Quiaca, la maestra y su alumno de la vida regalaron a la comunidad una lección de respeto, reconocimiento y amor verdadero.

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