En una conmovedora ceremonia realizada en la Plaza Centenario de La Quiaca, el intendente Dante Velazquez brindó un discurso que trascendió el marco ritual de las celebraciones de agosto para transformarse en una profunda reflexión sobre la identidad andina, la cohesión social y el futuro de la comunidad.
Frente a vecinos, autoridades y visitantes reunidos para honrar a la Madre Tierra, el jefe comunal instó a recuperar la sabiduría ancestral, respetar los ritmos naturales y acortar las brechas que fragmentan a la sociedad actual.
“Cuídate, nos cuidemos”, sintetizó Velazquez, resumiendo en una frase la esencia de la cosmovisión puneña: la certeza de que nadie se salva en soledad y que ningún pueblo puede prosperar si rompe su vínculo con la tierra y con el prójimo.






Agosto en La Quiaca: tiempo de ofrenda y escucha
Para los pueblos de la Puna, el mes de agosto marca el inicio de un período de renovación espiritual en el que la comunidad vuelve la mirada hacia el suelo que la sostiene y hacia la memoria de sus antepasados. En La Quiaca, la Corpachada representa un acto de reciprocidad: la Madre Tierra cobija y nutre, exigiendo a cambio respeto, cuidado y sentido de permanencia.
Durante su mensaje, Velazquez definió a este tiempo como “importante y sentido”, remarcando que la identidad no debe entenderse como un objeto inmóvil del pasado, sino como una fuerza activa capaz de trazar el rumbo del porvenir.











La frontera como espacio de comunión
Uno de los puntos más destacados de la alocución fue la resignificación de La Quiaca como “la Puerta Norte de la Argentina”. Velazquez enfatizó que la condición fronteriza de la ciudad no debe entenderse como un límite o división, sino como una encrucijada donde convergen historias, identidades y esperanzas compartidas con el mundo andino y el Estado Plurinacional de Bolivia.
Al concluir la ceremonia en la Plaza Centenario, el mensaje dejó una premisa clara para la comunidad quiaqueña: la verdadera prosperidad no se mide únicamente en términos materiales, sino en la capacidad de construir una sociedad con mayor equilibrio, empatía y sentido de pertenencia compartida.
























