En un contexto económico complejo y marcado por la dependencia del comercio fronterizo, los contribuyentes de La Quiaca debaten entre la dificultad de pago y las nuevas facilidades que ofrece la gestión del Intendente Dante Velázquez. «La paz mental de estar al día no tiene precio», aseguran comerciantes que optaron por el diálogo.
La situación financiera de los comerciantes y vecinos de La Quiaca ha atravesado meses de incertidumbre. Entre la caída del consumo que dista mucho de aquel «furor de ventas» de hace dos años, muchos se encontraron en un callejón que parece no tener salida: la acumulación de intereses.
Sin embargo, en los últimos días, el testimonio de contribuyentes que decidieron acercarse a la Municipalidad ha empezado a cambiar la narrativa de la confrontación por la de la regularización.
La comparación es inevitable y pedagógica. Tal como sucede con el resumen bancario, no pagar las tasas municipales a tiempo genera una bola de nieve. «Si no pagás en tiempo y forma, ya empiezan a correr los intereses. Y si pagás el mínimo, estás en el horno», explicaba Celeste durante una charla sobre la realidad impositiva local.
En deudas grandes, especialmente de sectores mayoristas que pueden alcanzar montos de 15 o 20 millones de pesos, los intereses pueden llegar a duplicar o triplicar el capital original si no se interviene a tiempo. Es allí donde la actual gestión ha puesto el foco con una nueva ordenanza de moratoria.
Los beneficios de la nueva Ordenanza
Para mitigar este impacto, el municipio liderado por Dante Velázquez ha implementado un esquema de descuentos agresivos para quienes decidan normalizar su situación:
80% de descuento en intereses por pago de contado.
70% de descuento financiando en 3 cuotas.
60% de descuento en 6 cuotas.
50% de descuento en hasta 12 cuotas.
Este beneficio no solo aplica a los grandes comercios, sino también al vecino común. Un ejemplo claro se ve en el Alumbrado, Barrido y Limpieza y extracción: una factura de $19.000 puede reducirse a $11.400 con los descuentos aplicados. «No es lo mismo pagar 20 millones que 10 millones; esos 7 u 8 mil pesos que te ahorrás hoy son fundamentales para el bolsillo», señalan desde el sector comercial.
Entre la presión política y la realidad comercial
La ponen las recientes movilizaciones. Según testimonios de los propios protagonistas, muchos pequeños comerciantes se sintieron presionados a cerrar sus puertas en señal de protesta, no por convicción, sino por pedido de los «grandes mayoristas» que mantienen deudas millonarias.
«Hace dos años, cuando se vendía todo, nadie te pedía cerrar un día para marchar. Hoy, que la venta mermó, usan al pequeño comerciante para defender intereses de deudas grandes», sentenció un comerciante de la realidad quiaqueña.
«Hablando se entiende la gente»
Celeste, una joven hija de la señora Mayorga que vive en San Salvador de Jujuy pero mantiene lazos estrechos con la ciudad, refleja un sentimiento común: la paz mental. «Estar al día, tener tus papeles y que no te moleste Renta ni la Municipalidad te permite laburar tranquilo. Es como andar en un auto con el seguro pago: te paran y tenés todo en regla».
El mensaje de la gestión municipal parece ser claro: cada situación es particular y «cada vida es un mundo». Por ello, instan a los vecinos a no dejarse llevar por rumores de calle y acercarse a las oficinas municipales para buscar una solución a medida de sus posibilidades.
«A la gente le decimos que no se coma el caramelo envuelto. Que se acerquen, hablen y regularicen, porque para todo hay solución cuando hay voluntad de diálogo», concluyen desde el entorno municipal.
“Gritaron, hostigaron y apretaron a sus propios pares. Pero hoy, muchos de esos comerciantes estuvieron pagando sus impuestos. No se dejen confundir: el ruido es una cosa, la verdad otra.”
























