La ciudad de La Quiaca dio un nuevo paso en una línea de gestión orientada a enfrentar de manera directa una de las demandas más sensibles de la comunidad: el acceso regular y digno a los servicios básicos. En las últimas horas, el intendente Dante Velazquez recibió a autoridades del área energética, representantes de SUSEPU y otros organismos vinculados al funcionamiento y control de los servicios públicos, en una mesa de trabajo destinada a buscar soluciones concretas para vecinos que padecen cortes, bajas y altas tensiones, además de otras situaciones de precariedad prolongadas en el tiempo.

Durante el encuentro se abordó especialmente la problemática del servicio eléctrico, una preocupación que se repite en distintos sectores de la ciudad. Según se planteó, las oscilaciones de tensión y los cortes frecuentes afectan a familias durante todo el año, provocando daños en artefactos y generando serias complicaciones en la vida cotidiana. Frente a eso, el municipio promovió la presencia de todos los actores involucrados para que el diagnóstico no quede en la teoría, sino que se traduzca en compromisos de trabajo en territorio y en respuestas definitivas.
Pero la gestión encarada no se limita al tema energético. Desde el municipio se viene construyendo una agenda más amplia, vinculada a la regularización de barrios que durante años crecieron con fuertes carencias de infraestructura o con situaciones irregulares en el acceso a servicios. En varios sectores de la ciudad, según se explicó, la venta de lotes se realizó sin respetar las condiciones que exige la ley, dejando a muchas familias sin factibilidad real para acceder a luz, agua y otros servicios esenciales. Esa herencia de informalidad y desorden es hoy uno de los núcleos del problema.
En ese contexto, el Ejecutivo municipal viene convocando a los distintos responsables y promoviendo acciones para que cada situación sea abordada con seriedad. Se mencionaron barrios como Ruta 40, La Cruz, Mitre, Mariano Moreno, 20 de Junio, Los Sauces, Carlos Gardel y Papa Francisco, entre otros, donde existen realidades diversas pero atravesadas por una misma necesidad: que el Estado y los organismos competentes intervengan para que los vecinos puedan vivir con dignidad, seguridad jurídica y acceso efectivo a servicios básicos.
También se avanza en articulación con Ordenamiento Territorial, Agua Potable y otras áreas, con el fin de realizar un análisis detallado de cada barrio y elevar carpetas con las problemáticas concretas y las posibles soluciones. Esa metodología busca dejar atrás la lógica del parche aislado y construir una respuesta integral, capaz de atender tanto la urgencia como el problema de fondo.

Desde la mirada municipal, el objetivo es claro: que ningún vecino quede afuera de los derechos básicos por negligencia, omisión o por las consecuencias de maniobras irregulares del pasado. La prioridad está puesta en familias que necesitan conectividad y servicios por razones de salud, por la presencia de niños, personas mayores o vecinos que llevan años esperando respuestas que no llegaron. Allí es donde la gestión busca marcar una diferencia: intervenir para igualar, ordenar y reparar.
Este enfoque también se inscribe dentro de una idea más amplia de ciudad. La mejora de los servicios, la regularidad dominial, el bacheo, la pavimentación y la infraestructura urbana no aparecen como temas separados, sino como partes de un mismo proceso de transformación. La Quiaca, según se plantea desde el municipio, debe dejar definitivamente atrás la precariedad y avanzar hacia una etapa donde pertenecer a la ciudad signifique también tener acceso pleno a derechos, servicios y condiciones dignas de vida.
Con esa premisa, el mensaje político y social que intenta instalar la gestión es contundente: La Quiaca somos todos. Todos por igual. Todos con servicios. Todos dentro de la legalidad. Y todos con la posibilidad real de mejorar su calidad de vida en una ciudad que busca dar un salto cualitativo y humanitario sin precedentes.
























