La historia de Nehuén Villalobos no ingresó a la agenda pública por azar: fue detectada “en territorio” por el intendente Dante Velazquez durante una de las audiencias de los miércoles, cuando el joven se presentó acompañado por su familia. En ese espacio de escucha directa, el jefe comunal pudo dimensionar su recorrido: Nehuén realizó la primaria en La Quiaca y continuó luego su formación en San Salvador de Jujuy, aunque su impulso nació mucho antes, en la niñez puneña, cuando ya soñaba en grande desde el Norte.

Aquella escena conmovió al intendente, quien al día siguiente organizó una conferencia de prensa para distinguirlo y, principalmente, para instalar un mensaje político y pedagógico: la capacidad de los puneños y quiaqueños se potencia cuando hay determinación personal, una familia que acompaña y una comunidad que cree. En esa oportunidad, Velazquez se comprometió públicamente a que toda la provincia conocería a Nehuén, por considerarlo un ejemplo para adolescentes que hoy buscan un rumbo en un mundo complejo; además, impulsó la articulación institucional y estableció contacto con el gobernador para ampliar el reconocimiento.


Ese compromiso encontró respuesta cuando el gobernador Carlos Sadir recibió a Nehuén y a su familia en Casa de Gobierno, en un gesto que consolidó una mirada estratégica sobre el recurso humano del Norte. El encuentro, realizado en el Salón Blanco, posicionó el caso como algo más que una simple felicitación: fue un mensaje de gestión sobre cómo transformar el mérito individual en capital social y cómo acompañar trayectorias que representan futuro para Jujuy.


Villalobos integró un equipo reconocido en el NASA Space Apps Challenge, una competencia global de innovación orientada a resolver desafíos científicos y tecnológicos. Según explicó, el proyecto estuvo vinculado al estudio de asteroides mediante un simulador enfocado en resultados físicos y astrofísicos, experiencia que sintetizó con una frase elocuente: “llegar a la NASA es un sueño muy grande”. En el cierre, puso en valor la educación pública y el recorrido formativo que lo sostuvo desde La Quiaca, destacando su paso por la Escuela Técnica N.° 1 “Aristóbulo Vargas Belmonte”. Para la ciudad y la Puna, el mensaje es claro: cuando el Estado acompaña y la comunidad empuja, el talento del Norte no pide permiso—compite, se destaca y abre caminos para que otros también se animen.

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