La Quiaca volvió a demostrar que la grandeza no siempre nace en los grandes centros urbanos. A veces surge en la altura, en el esfuerzo cotidiano y en familias que se animan a soñar en serio. En una conferencia de prensa cargada de emoción y sentido comunitario, el intendente Dante Velazquez celebró la convocatoria nacional de Rocío “Luján” Vilca al Campo de Entrenamiento de Atletismo Adaptado que se realizará en Buenos Aires del 6 al 9 de febrero, una instancia decisiva que la proyecta hacia un proceso real de formación paralímpica.

Velazquez fue claro y contundente al destacar el valor deportivo y humano de la joven atleta. “Estos jóvenes son un ejemplo claro de lo que se puede”, expresó, al subrayar el sacrificio, la fe y la esperanza que transmiten quienes conviven con una discapacidad y, aun así, empujan límites todos los días. Con una frase que funcionó como síntesis política y pedagógica, el jefe comunal reafirmó: “Nunca olvidemos de dónde venimos para saber a dónde vamos”, reivindicando raíces, identidad y rumbo.
La convocatoria de Luján adquiere un valor adicional al ser, según se remarcó, la única atleta que representará a la provincia de Jujuy en esta instancia nacional. Un hito deportivo y simbólico que posiciona a La Quiaca y a la Puna en el mapa del atletismo adaptado de alto rendimiento. En ese marco, el municipio confirmó su acompañamiento y colaboración para el viaje, entendiendo que cada logro individual también es un logro colectivo, una inversión en capital humano, autoestima social y proyección comunitaria.

Durante la misma presentación, el intendente también valoró el presente de Carlos “Carlitos” Isasmendis, deportista de San Pedro que se prepara para representar a la Argentina en una competencia internacional en Bulgaria. Con tono distendido, Velazquez bromeó sobre “sumarlo” como representante local, pero dejó un mensaje de fondo firme: La Quiaca aspira a consolidarse como plataforma de preparación, casa de entrenamiento y punto de visibilización del deporte adaptado, aprovechando su altura como ventaja competitiva y símbolo de superación.
Desde el equipo técnico, la profesora Claudia Trujillo, del Centro de Deporte Adaptado de la Municipalidad de San Pedro, explicó que la visita a La Quiaca responde a una mini pretemporada destinada a capitalizar los beneficios de la altura. Señaló que la convocatoria a Buenos Aires forma parte de una política nacional de detección de talentos surgidos en los Juegos Evita y remarcó: “Ya no hablamos sólo de deporte social, hablamos de un camino paralímpico”.

En la misma línea, el profesor Matías Roldán detalló que la preparación apunta a consolidar procesos de rendimiento que, con constancia, pueden derivar en marcas internacionales. Destacó que Isasmendis logró la marca habilitante en un torneo nacional y que ahora el desafío es optimizar su preparación en la Puna. Además, invitó a la comunidad a sumarse al deporte adaptado: “Si hay hijos, hermanos o familiares con discapacidad, que se animen. Es posible llegar al alto rendimiento”.
El cierre lo marcó la propia escena: en La Quiaca la inclusión no se debate, se ejerce. Es una bandera moral, una política pública y un acuerdo comunitario. Cada avance se celebra como una victoria compartida, y la ciudad se reconoce protagonista cuando una joven como Luján Vilca empieza a escribir, con esfuerzo y dignidad, una página que ya inscribe a La Quiaca en la historia del deporte adaptado argentino.
























