Desde ayer, los conductores que transitan el tramo Pumahuasi – La Quiaca en la Ruta Nacional Nº 9 finalmente observan cuadrillas trabajando. Sin embargo, lejos de ser un hecho fortuito o una «decisión de último momento», el bacheo actual es el resultado de una trazabilidad administrativa que lleva más de un año de gestión sostenida.
La anatomía de un reclamo
La Ruta 9 no se deterioró de la noche a la mañana. Ante el avance del desgaste, la Intendencia de La Quiaca, bajo la gestión de Dante Velazquez, inició hace más de doce meses un proceso de reclamos formales ante Vialidad Nacional.
Pese a que el municipio no tiene competencia directa sobre una vía de jurisdicción nacional, el rol del Ejecutivo local ha sido el de gestionar y presionar. Tras intensas reuniones en la sede de Vialidad Nacional y gestiones ante autoridades de Nación, se logró que la delegación Jujuy movilizara los recursos para esta respuesta primaria.

El rol de la comunicación y la «infodemia» en redes
Un punto crítico en este proceso ha sido el contraste entre la gestión real y la percepción digital. Mientras la Radio Municipal ha dedicado meses a la prevención y visibilización de los riesgos, en redes sociales han proliferado publicaciones que descalifican las actuaciones institucionales sin verificar antecedentes.
«La crítica ciudadana es legítima; la descalificación infundada, no. La información falsa debilita los reclamos reales y erosiona la confianza en las herramientas formales.»
Responsabilidad Periodística
Resulta preocupante que ciertos sectores y medios repliquen mensajes de redes sociales como si fueran información fáctica. Un medio de comunicación tiene la obligación mínima de verificar el circuito administrativo antes de dar entidad a acusaciones de «mentiras». La reparación de una ruta estratégica para la Puna se logra con expedientes y presión política, no con operaciones en plataformas digitales.
Un paso adelante, pero insuficiente
El bacheo iniciado es la consecuencia directa de un proceso acumulado de reclamo formal, insistencia política y difusión preventiva. Si bien estas tareas de mantenimiento pueden parecer un paliativo ante la magnitud del deterioro, representan un avance concreto nacido del trabajo institucional.
El desafío ahora es garantizar que este bacheo no sea un «parche» aislado, sino el inicio de una solución integral para que la Ruta 9 sea el corredor seguro y operativo que el Norte argentino y la Puna merecen.
























