En el marco de los 119 años de la ciudad, el municipio recorre los barrios junto a la banda de música para rendir homenaje a enfermeros, porteros y vecinos que dejaron huella en La Quiaca. Un reconocimiento que pone en valor la memoria viva de la frontera.

La Quiaca celebra su 119° aniversario con un gesto que va más allá de los actos protocolares: el Gobierno Municipal, a través de la Secretaría de Cultura y Turismo, inició una serie de visitas domiciliarias para homenajear a vecinos destacados que aportaron su esfuerzo silencioso al crecimiento de la ciudad.
Con la banda de música y parte del gabinete municipal, la comitiva recorre distintos barrios llevando un reconocimiento directo, cara a cara, a quienes construyeron historia desde el trabajo cotidiano. “A todos aquellos vecinos que pusieron su granito de arena para que La Quiaca cumpla 119 años y esté tan linda como está”, expresó Gabriela, integrante del equipo organizador, durante la jornada.

La actividad comenzó en el barrio 28 de Febrero y contempla un total de 15 vecinos a ser distinguidos. Entre los homenajeados se encuentra don Ignacio Torolla, histórico portero de la Escuela N° 86, reconocido por generaciones de estudiantes y docentes; también el señor Vázquez, enfermero que prestó servicios en el Hospital Dr. Jorge Uro, y el señor Vilca, policía jubilado y vecino de amplia trayectoria en la ciudad.

Cada visita es un momento emotivo: la banda interpreta marchas y melodías tradicionales frente a los domicilios, mientras representantes del intendente entregan presentes y expresan el agradecimiento institucional. No se trata solo de una ceremonia simbólica, sino de un acto de memoria activa que reconoce el valor del compromiso social.
En una ciudad de frontera como La Quiaca, donde la identidad se forja en la comunidad y el esfuerzo colectivo, estos homenajes resignifican el aniversario. La celebración no se limita a fechas y discursos; se construye reconociendo a quienes sostuvieron la educación, la salud y la seguridad a lo largo de décadas.
A días del 28 de febrero, la ciudad vive una semana cargada de emoción y pertenencia. Porque los 119 años de La Quiaca no se cuentan únicamente en números, sino en historias de vida que dejaron huella en cada rincón de la Puna jujeña.
























