La ciudad fronteriza de La Quiaca se vistió de fiesta este fin de semana para celebrar el Día del Niño. Más de seis mil chicos se dieron cita en la cancha de la Liga Puneña de Fútbol para un evento que fue mucho más que un simple festejo:
«Fue una emotiva declaración de que la niñez es el tesoro más preciado de la comunidad».
La jornada, liderada por el intendente Dante Velazquez, transformó el predio deportivo en un universo de risas, juegos y sueños. Desde temprano, micros y familias enteras convergieron en el lugar, creando una alegre procesión.
La banda de música, los buñuelos calientes y el chocolate le dieron el marco perfecto a una celebración organizada con un inmenso cariño. Cada niño recibió un ticket que garantizaba un regalo, asegurando que nadie se fuera a casa sin un presente.









Un mensaje de amor y compromiso
El Intendente Velazquez recorrió los diferentes stands, recibiendo abrazos y sonrisas de los más pequeños. Su presencia se sintió como una confirmación de que su gestión entiende que gobernar es cuidar y que liderar es garantizar la felicidad de cada niño.
Al subir al escenario, su mensaje fue claro y contundente:
«Los niños son nuestro presente y nuestro destino, la razón por la que trabajamos y soñamos en grande».
El festejo incluyó shows de payasos, coreografías, la exhibición de la división canes y un gran sorteo de juguetes. Bicicletas, muñecas y autos a control remoto iluminaron los ojos de los ganadores, mientras la tierra que se levantaba con cada baile se unía a la fiesta.La celebración no se limitó al estadio.
El Intendente también visitó el Hospital Jorge Uro, donde llevó regalos a los niños internados y a dos recién nacidas, demostrando que la política puede ser sinónimo de ternura y humanidad.



El significado de una sonrisa
Analía Mur, secretaria de Desarrollo Social, expresó con emoción:
«Cada niño se fue con un regalo, pero lo más valioso fue la sonrisa de cada uno. Este es el verdadero sentido de nuestro trabajo: devolver felicidad a quienes más la merecen».
Cuando la tarde caía y los chicos se marchaban, cada uno llevaba consigo una bolsa de golosinas y un juguete, pero, sobre todo, la certeza de que La Quiaca los abraza y los celebra.
Este evento demostró una vez más el compromiso de la ciudad con su infancia. Bajo la conducción de Dante Velazquez, La Quiaca reafirma que proteger y honrar a sus niños es la forma más genuina de construir un futuro lleno de esperanza.



































