La comunidad de La Quiaca celebró las fiestas patronales en honor a la Virgen del Carmen, patrona del Cementerio Municipal, con una emotiva jornada de fe, oración y encuentro comunitario. Vecinos, familias y devotos participaron de las distintas actividades organizadas por el personal del cementerio, quienes trabajaron para mantener viva una tradición profundamente arraigada en la ciudad. La encargada del lugar, María Serapio, agradeció el acompañamiento de la comunidad y destacó la participación del padre Aníbal Zilli en la celebración religiosa.

Las actividades comenzaron durante la víspera de la festividad con el traslado de la imagen de la Virgen para participar de la Santa Misa. Tras el regreso al Cementerio Municipal, se llevó a cabo la tradicional fogata, donde empleados, vecinos y fieles compartieron una cena caliente y un momento de oración y fraternidad, acompañados por el tradicional sucumbé para hacer frente a las bajas temperaturas de la temporada.

La jornada central inició con un desayuno comunitario a base de chocolate caliente para recibir a los devotos que se acercaron desde temprano. Posteriormente se celebró la misa presidida por el padre Aníbal Zilli, acompañada por un grupo musical que aportó un clima de profunda espiritualidad con sus cantos. Más tarde se realizó la tradicional procesión por avenida España, donde la imagen de la Virgen del Carmen fue acompañada por una importante cantidad de fieles que renovaron su devoción y agradecimiento.

Como cierre de la celebración, el personal del Cementerio Municipal compartió un almuerzo comunitario junto a vecinos y visitantes. En esta oportunidad, el menú elegido fue picante de pollo, preparado con dedicación por los trabajadores del lugar como un gesto de hospitalidad y unión para todos los presentes.

Las fiestas patronales de la Virgen del Carmen volvieron a reflejar el fuerte espíritu de fe y solidaridad que caracteriza a la comunidad quiaqueña. Gracias al compromiso del personal del Cementerio Municipal y a la participación de los vecinos, esta tradicional celebración reafirmó su importancia como un espacio de encuentro, memoria y fortalecimiento de los valores que unen a las familias de La Quiaca.

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