Mientras la ciudad se preparaba para celebrar en la intimidad del hogar, un gesto profundo de solidaridad y calidez humana se gestaba en el Comedor Mickey. La Secretaría de Desarrollo Social e Inclusión del Municipio concretó una Cena Solidaria Navideña que reunió a más de 150 personas, en un encuentro donde el plato servido fue solo el vehículo de un mensaje más profundo: nadie sobra en La Quiaca.

La velada, atravesada por un fuerte espíritu de unidad, contó con la presencia del intendente Dante Velazquez, el cura Aníbal Zilli e integrantes del gabinete municipal, quienes no solo asistieron, sino que compartieron la cena sentándose a la mesa como un vecino más, fortaleciendo el sentido de cercanía y comunidad.

El menú, preparado con dedicación por el equipo de Desarrollo Social —un riquísimo pollo al horno con papas y ensalada— alimentó el cuerpo, pero fue el brindis del intendente Velazquez el que nutrió el alma colectiva. Con una sensibilidad orientada a integrar y evitar toda forma de marginalidad, el mandatario dirigió sus palabras como un abrazo extensivo a toda la comunidad, incluyendo a quienes atraviesan momentos difíciles, a los que están internados y también a quienes hoy se encuentran privados de su libertad, resaltando la dignidad de cada persona.

Con este gesto, la gestión municipal resignificó el concepto de asistencia social. No se trató únicamente de entregar una bandeja de comida —que también llegó a quienes no pudieron asistir—, sino de reafirmar la pertenencia y el encuentro. En la noche más familiar del año, la cena solidaria se convirtió en una expresión concreta de una política pública basada en la empatía, la sensibilidad y la dignidad, reafirmando el compromiso de construir una La Quiaca más unida e inclusiva.

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