En una jornada cargada de emoción, respeto y profunda reflexión histórica, la ciudad de La Quiaca honró este 24 de marzo el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, con un acto institucional organizado por la Municipalidad y acompañado por una numerosa concurrencia de autoridades, referentes sociales, estudiantes y vecinos.
La ceremonia tuvo lugar en la plaza central, y sirvió como homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado, así como también como espacio para renovar el compromiso colectivo con la democracia, los derechos humanos y la memoria activa.
La presidenta del Concejo Deliberante, Mirta Moscoso, fue quien tomó la palabra en nombre del gobierno municipal, encabezado por el intendente Dante Aníbal Velazquez, y brindó un discurso conmovedor que no esquivó las verdades más duras del pasado.
“Esta fecha nos remite al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, y en ella se busca rendir homenaje a las víctimas de la dictadura militar, un período, por cierto, oscuro en la historia argentina”, comenzó Moscoso, con tono firme y mirada dirigida a los jóvenes presentes.
La presidenta del cuerpo legislativo local no se limitó a una mención protocolar, sino que trazó con claridad el horror vivido durante los años del terrorismo de Estado:
“Durante esos años se produjeron violaciones masivas de los derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales”, remarcó, generando un silencio profundo en la plaza, que se mantuvo a lo largo de toda su intervención.
El acto estuvo acompañado por la presencia del párroco local, autoridades educativas, representantes consulares como el Cónsul de Bolivia en Argentina, Esteban Coico, miembros del gabinete municipal, la Banda de Música local y medios de comunicación, entre otros.
También participaron estudiantes de todos los niveles educativos, docentes y vecinos que, con banderas, pancartas y consignas, reafirmaron la importancia de sostener viva la memoria como ejercicio democrático.
Moscoso cerró su discurso con una invocación poderosa, que recordó a los 30.000 detenidos desaparecidos con palabras que resonaron en el alma de los presentes:
“Elevemos nuestras voces para defender la democracia e invoquemos a los 30.000 desaparecidos que hoy están aquí presentes, ahora y siempre. Nunca más. No más personas asesinadas. No más personas desaparecidas. No más torturas. No más terrorismo de Estado”.
El acto en La Quiaca no fue solo un homenaje, fue una declaración política y ética frente a un tiempo donde ciertas voces intentan relativizar el pasado.
En este rincón norteño de la patria, la democracia sigue siendo bandera, y el compromiso con la verdad y la justicia, un deber ineludible.
























