Después de una búsqueda que movilizó a fuerzas de seguridad, fiscalías, autoridades consulares y gobiernos locales de Argentina y Bolivia, Maximiliano Martínez llegó a Villazón, donde pudo reencontrarse con su madre y otros familiares. Durante la madrugada había sido trasladado desde La Paz en un vehículo oficial de la Policía Boliviana y, luego de completar las actuaciones investigativas correspondientes, fue expulsado de Bolivia y entregado a las autoridades argentinas en el Puente Internacional Horacio Guzmán. El procedimiento contó con el acompañamiento del cónsul argentino en Villazón, Diego Alonso Garcés. La llegada de Maximiliano a Villazón marcó el tramo final de una historia que durante más de una semana había mantenido en vilo a La Quiaca y a buena parte del país.

El cabo de la Policía Federal Argentina había sido trasladado por tierra desde el departamento de La Paz hasta la ciudad fronteriza en un vehículo oficial del Estado boliviano, bajo custodia policial y acompañado por personal que intervenía en la investigación. Según había explicado el coronel Erick Rebollo, comandante de Frontera Policial de Villazón, el viaje había demandado cerca de trece horas y había culminado alrededor de las siete de la mañana. El primer momento en Villazón había sido profundamente humano, ya que Maximiliano pudo reencontrarse con su mamá y su familia. De acuerdo con la información brindada por Rebollo, se encontraba en buen estado general de salud y permanecía en dependencias del Comando de Frontera mientras se completaban las últimas actuaciones requeridas por el Ministerio Público boliviano.

Antes de su entrega, Bolivia había completado una etapa de investigación destinada a establecer las circunstancias en las que Martínez había llegado hasta La Paz. Rebollo había explicado que Maximiliano habría señalado que fue llevado de manera involuntaria hacia esa ciudad, manifestación que debía ser verificada por los investigadores para determinar si había existido la intervención de terceros y reconstruir su recorrido. El coronel había remarcado que todo el procedimiento se había desarrollado dentro de los canales oficiales. Maximiliano había sido recogido de Interpol en La Paz, mientras la comisión argentina integrada por familiares y representantes del Ministerio Público de la Acusación, entre ellos el fiscal Alberto Mendívil, había realizado el seguimiento paralelo del caso.
El regreso también había contado con acompañamiento consular. Diego Alonso Garcés, cónsul argentino en Villazón y representante oficial de la Cancillería en esa ciudad, había visitado a la familia y había participado del procedimiento que permitió a Martínez regresar a territorio argentino. La cooperación entre fiscalías, brigadas policiales y fuerzas de ambos países había sido uno de los factores centrales para alcanzar el desenlace. Finalmente, alrededor del mediodía, Maximiliano fue trasladado hasta el Puente Internacional Horacio Guzmán, donde se concretó el procedimiento de expulsión por parte de Bolivia y su recepción por las autoridades argentinas. Desde ese momento quedó nuevamente bajo jurisdicción nacional para avanzar con la investigación destinada a esclarecer lo ocurrido desde su desaparición hasta que fue localizado con vida en El Alto.

La dimensión del operativo había explicado por qué el caso había trascendido ampliamente a La Quiaca. Durante los días de búsqueda habían intervenido Policía de Jujuy, Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía Boliviana, fiscalías de ambos países y organizaciones civiles. El Municipio de La Quiaca también había puesto recursos humanos y logísticos a disposición de los rastrillajes, mientras el intendente Dante Velazquez había realizado gestiones directas en Villazón y Potosí para ampliar la cooperación institucional. El hallazgo con vida de Maximiliano había cerrado la etapa más dramática de la búsqueda, aunque las circunstancias de su traslado hacia Bolivia habían quedado sujetas al esclarecimiento de los investigadores. Lo confirmado era que Maximiliano estaba vivo, había vuelto a encontrarse con su familia y había regresado a territorio argentino, poniendo fin a días de profunda angustia para sus seres queridos y para toda la comunidad fronteriza.
























