La Quiaca no se limitó a celebrar el Día de los Santos Reyes Magos; la ciudad vivió una experiencia colectiva atravesada por la esperanza, las risas infantiles y el acompañamiento de las familias. Fue una jornada donde la gestión municipal se expresó en acciones concretas, entendiendo que gobernar también es generar momentos que dejan huella en la infancia. Desde las primeras horas de la mañana, el Centro de Alto Rendimiento (CeAR) se transformó en el corazón de la ilusión, recibiendo a más de cinco mil niñas y niños junto a sus familias.

El predio se colmó de propuestas recreativas y de contención: castillos inflables, juegos, stands municipales con alimentos y controles de salud, además de la destacada participación de los bomberos con la tirolesa, que despertó aplausos y emoción. Familias enteras compartieron el césped, protegidas del sol bajo sombrillas, aguardando con expectativa la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. La imagen de ese encuentro colectivo quedó como una postal imborrable de unidad y alegría compartida.


La celebración fue impulsada desde el área de Desarrollo Social y sostenida por un trabajo articulado de todas las secretarías y direcciones municipales. La presencia del concejal Hugo Barros, la concejal Trinidad Taboada, la secretaria de Desarrollo Social, Lic. Analía Mur, y la secretaria de Gobierno, Sra. Malvina Gerónimo, se manifestó en un acompañamiento cercano, recorriendo cada espacio, dialogando con las familias y reforzando el rol activo del Estado en una fecha tan significativa.

El compromiso se extendió más allá del CeAR con la visita al Hospital Doctor Jorge Uro, donde los Reyes Magos entregaron regalos a niños internados, familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y recién nacidos que recibieron su primer obsequio de Reyes. Además, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron distintos sectores de la ciudad, saludando a los niños que salían a su encuentro en las calles y entregándoles su bolsita con regalos, llevando la magia a cada rincón de La Quiaca.


La crónica de este Día de Reyes se escribe en múltiples escenas: en los ojos brillantes de quienes recibieron su primera bicicleta, en la emoción de ver pasar a los Reyes, en la paciencia ordenada de las familias y en cada sonrisa compartida. “La satisfacción del trabajo colectivo y de la unión comunitaria”, expresó la Lic. Analía Mur, sintetizando el espíritu de la jornada. La participación de la policía, el compromiso de los trabajadores municipales y el protagonismo de las familias quiaqueñas demostraron que, cuando la comunidad se une, la magia es real y deja una huella profunda que trasciende el festejo.

























