El intendente Dante Velazquez recorrió la obra del Complejo Cultural, una infraestructura emblemática de más de mil metros cuadrados que conectará a La Quiaca con el siglo XXI desde su acervo cultural. En un contexto nacional de recortes y austeridad, destacó que la ciudad avanza con recursos propios y convocó a fortalecer la institucionalidad democrática frente a sectores críticos.

En un mensaje cargado de contenido político e institucional, el intendente de La Quiaca, Dante Velazquez, presentó los avances del Complejo Cultural, una obra estratégica que redefine el perfil urbano y cultural de la ciudad fronteriza.

El edificio, de más de mil metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, avanza hacia su etapa final. Ya se encuentran en camino los ascensores, las butacas, la alfombra y el equipamiento de streaming. También se trabaja en la instalación de mamparas de vidrio y detalles de terminación que consolidarán una infraestructura moderna, pensada no solo para exhibición sino para producción cultural.

“Esto no es de algunos, es fruto del esfuerzo de los quiaqueños”, remarcó Velazquez, subrayando que la obra se financia con administración criteriosa y recursos locales, en un escenario nacional donde la Nación y la Provincia han recortado programas y asistencias en el marco del saneamiento fiscal.

La apuesta, según el jefe comunal, no es solo edilicia. El complejo cultural representa una visión estratégica: consolidar a La Quiaca como polo cultural del norte argentino, articulando identidad, historia y proyección productiva.

En ese sentido, enumeró una serie de obras y acciones ejecutadas bajo el mismo criterio de austeridad y eficiencia: la entrega del complejo Juventud Católica, el predio de la Manka Fiesta en su etapa final hacia la declaración como Patrimonio Cultural, avances en pavimentación en sectores como avenida Lamadrid, ampliación de redes de agua y cloaca, construcción de cordón cuneta, mejoras en iluminación, ampliación de más de 400 metros cuadrados en el Hotel de Turismo y fortalecimiento del sistema de monitoreo con cámaras.

También destacó el acompañamiento social a más de 500 familias en situación de vulnerabilidad, la inclusión de personas con discapacidad en actividades recreativas y culturales, y la continuidad de políticas educativas y turísticas que posicionan a la ciudad como puerta norte del país.

Velazquez fue claro al referirse a sectores críticos identificados como la multisectorial. Reconoció el derecho a la libre expresión, pero advirtió que la responsabilidad debe ordenar las narrativas públicas. “Los pueblos gobiernan a través de sus representantes; la institucionalidad real es la que establece el sistema democrático”, señaló, marcando distancia con lo que definió como un grupo minoritario que no representa al conjunto del sector empresarial ni a la mayoría de los contribuyentes.

En esa línea, valoró la respuesta positiva de los vecinos al pago de tributos municipales, incluso frente a llamados a la desobediencia fiscal. “La ciudad responde, cumple y entiende que el progreso es colectivo”, expresó.

El intendente eligió avanzar antes que confrontar. Su discurso apuntó a consolidar la unidad institucional como herramienta de desarrollo. “Necesitamos trabajar en equipo, con respeto a las diferencias, pero con una mirada común hacia el futuro”, sostuvo.

Finalmente, vinculó el desarrollo cultural con el proyecto estratégico de la Zona Franca y el rol histórico de La Quiaca como enclave comercial de la Puna. “Somos la caja de resonancia de este siglo XXI en la frontera. Tenemos destino de puerto continental, de nodo cultural y productivo. Ahora hay que profundizar, agregar valor y generar empleo”, afirmó.

La obra del Complejo Cultural no es solo cemento y estructura. Es una declaración de principios: en tiempos de ajuste, La Quiaca apuesta a la gestión, a la cultura y a la institucionalidad como motores de desarrollo.

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