En un emotivo acto que trascendió las fronteras, el intendente de La Quiaca, Dante Velazquez, envió un cordial saludo y sinceras felicitaciones a la vecina ciudad de Villazón y a todo el pueblo boliviano con motivo de su Bicentenario.

Las palabras de Velazquez, cargadas de historia y un profundo sentimiento de hermandad, resonaron como un eco de la unión que define a esta región.
En su discurso, Velázquez se dirigió a las autoridades presentes, incluyendo al delegado Ariel Rodríguez de la Gobernación, la alcaldesa Edith Colque, y el cónsul argentino en Villazón, Leandro Companucci, entre otros.

El intendente destacó la importancia de renovar el compromiso con la historia compartida, recordando el arduo camino que llevó a Bolivia a su independencia, un proceso que se extendió desde 1809 hasta 1825.


La Historia en la Memoria Colectiva


El Intendente Velazquez hizo un recorrido por figuras clave de la independencia boliviana, rindiendo homenaje a líderes como Simón Bolívar y el “majestuoso” Sucre. Sin embargo, su discurso fue más allá de los nombres más conocidos, destacando la lucha de héroes y heroínas que a menudo son invisibilizados por la historia oficial.

Mencionó a Tupac Catari, Bartolina Siza, y mujeres valientes como Juana Azurduy de Padilla, Vicenta Eguino, y las heroínas de Cochabamba, en la figura de Manuela de Gandarillas. «Dieron todo en el valor sagrado de luchar por la independencia», afirmó Velazquez, subrayando el sacrificio de quienes ofrendaron sus vidas y bienes por la libertad.


Un Vínculo que Va Más Allá de la Frontera

Con orgullo, el Intendente Velazquez se identificó no solo como ciudadano argentino de la puerta norte de la patria, sino también como alguien con sangre boliviana en sus venas, un vínculo ancestral que, según dijo, lo enorgullece.

Reflexionando sobre la lucha de ambos pueblos, Velazquez hizo una poderosa conexión entre los himnos nacionales. Evocó el inicio del Himno Nacional Argentino, «Oíd, mortales, el grito sagrado: ¡libertad, libertad!», y lo unió al cántico final del himno boliviano, «o morir antes que esclavos vivir».

Esta unión simbolizó el espíritu compartido de independencia y resistencia que ha marcado la historia de ambas naciones.
El Intendente cerró su discurso con un mensaje que resumió la esencia de la hermandad: «Quizás simplemente nos separa un río, nos vemos a diario, algunos nos conocemos… pero estos hombres, como don Simón Bolívar, como Sucre, como Belgrano y como nuestro padre de la patria, también el general San Martín dijera que alguna vez se reconocerá que la historia fue conseguida por los pobres, por los hijos de los pobres, por los niños, por los negros, que nunca más volverán a ser esclavos».


El discurso culminó con un vibrante «¡Que viva Bolivia! ¡Que viva el Bicentenario! ¡Felicidades!», un grito que selló el profundo respeto y la unión entre La Quiaca y Villazón, entre Argentina y Bolivia, dos naciones unidas por la historia, la cultura y un futuro compartido.

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